Volver a jugar no es retroceder, es reconectar, esta frase es muy bella, muy cierta, corta, pero con tanta verdad, es increíble como el día a día nos atrapa con las carreras, la vida nos traga y nos olvidamos de lo realmente importante, nuestro aquí, nuestro ahora, y por tanto perdemos nuestra maravillosa capacidad de sorprendernos.
Es por esto que este sábado hicimos que la diferencia de edades desapareciera por un rato, que se dé una bella conexión, en donde el niño se sienta visto y el adulto recuerde la alegría de lo simple.



